
la Revelación y el desamparo
Esa visión , ese sueño claro y crudo, como los videos de mala calidad que muestran hechos tan aberrantes que encandilan por sí solos.
Ese sueño, debo confesar, me inquieta, me mueve a dejar un registro de todo lo que sucede por debajo de él, a documentar de manera improvisada las huellas que dejan caer ellos…todos sabemos quienes son…
No es tarea fácil, y creo poner en riesgo la vida en esto, pero se vienen tiempos desafiantes para todos aquellos que pueden percibir la trama secreta de lo que realmente sucede hoy.
No puedo ser muy específico por el momento…solo recordar el sueño que me despertó del letargo:
Estábamos en algún punto desconocido para mí. Solo recuerdo que una voz me precisó que se trataba de la “frontera entre Siria, Líbano e Israel”. Caminábamos con dos hombres vestidos con turbantes y las caras curtidas por el Sol. (Aún no puedo reconocer a ninguno de ellos. Es que no sé dónde buscarlos, desde la otra punta del planeta). Uno de ellos dirigía la caminata a través de la cordillera. Pronto, llegamos a un pequeño valle sobre uno de los costados del filo que transitábamos. –Ahí están. Esas son las antenas!! -exclamó el hombre más cobrizo de los dos. Dirigiéndose a mí , como si buscase documentar la denuncia, susurró con miedo :
-dicen que son para comunicarse, pero no es así… es el arma, es el arma que nadie ve.-
Sentimos movimientos cercanos. Los hombres huyeron rápidamente –Hay que esconderse ..ya nos vieron!!!
Bajábamos resbalando por el filo rocoso, junto a las piedras puntiagudas que se desprendían y se clavaban en los talones como cuchillos gastados. A punto de ser capturados, el sueño avanzó en el tiempo (por lo menos eso pareció). Una meseta desértica ocupaba el plano entero. El sol de mediodía pegaba sobre la coronilla como un mazazo caliente. Desde abajo, mucho metros abajo, en el cañón, esperábamos…De pronto se sintió como crecía el griterío que enfilaba hacia el barranco. Gritos furiosos y ciegos, una manada de animales que levantaba polvo allá arriba, en una marcha inevitable. De pronto los vimos caer junto al espanto. Primero uno y luego cientos: se largaban al vacío gritando de furia, empujándose para llegar antes al suelo. Una población entera se lanzó por el barranco. Como lemmings desorientados, un hormiguero humano se disparaba hacia el final de la meseta, mientras la radiación de esas antenas se percibía en el aire, como el aliento de la muerte en las espaldas…….
Demasiado real para no serlo, demasiado horror. Esa frontera existe. Los lemmings también. No sé cuanto tiempo queda, pero necesito ayuda discreta para encontrar la forma de que no suceda. Lo de hoy fue un aviso. Hay que estar atento desde ahora…
Ese sueño, debo confesar, me inquieta, me mueve a dejar un registro de todo lo que sucede por debajo de él, a documentar de manera improvisada las huellas que dejan caer ellos…todos sabemos quienes son…
No es tarea fácil, y creo poner en riesgo la vida en esto, pero se vienen tiempos desafiantes para todos aquellos que pueden percibir la trama secreta de lo que realmente sucede hoy.
No puedo ser muy específico por el momento…solo recordar el sueño que me despertó del letargo:
Estábamos en algún punto desconocido para mí. Solo recuerdo que una voz me precisó que se trataba de la “frontera entre Siria, Líbano e Israel”. Caminábamos con dos hombres vestidos con turbantes y las caras curtidas por el Sol. (Aún no puedo reconocer a ninguno de ellos. Es que no sé dónde buscarlos, desde la otra punta del planeta). Uno de ellos dirigía la caminata a través de la cordillera. Pronto, llegamos a un pequeño valle sobre uno de los costados del filo que transitábamos. –Ahí están. Esas son las antenas!! -exclamó el hombre más cobrizo de los dos. Dirigiéndose a mí , como si buscase documentar la denuncia, susurró con miedo :
-dicen que son para comunicarse, pero no es así… es el arma, es el arma que nadie ve.-
Sentimos movimientos cercanos. Los hombres huyeron rápidamente –Hay que esconderse ..ya nos vieron!!!
Bajábamos resbalando por el filo rocoso, junto a las piedras puntiagudas que se desprendían y se clavaban en los talones como cuchillos gastados. A punto de ser capturados, el sueño avanzó en el tiempo (por lo menos eso pareció). Una meseta desértica ocupaba el plano entero. El sol de mediodía pegaba sobre la coronilla como un mazazo caliente. Desde abajo, mucho metros abajo, en el cañón, esperábamos…De pronto se sintió como crecía el griterío que enfilaba hacia el barranco. Gritos furiosos y ciegos, una manada de animales que levantaba polvo allá arriba, en una marcha inevitable. De pronto los vimos caer junto al espanto. Primero uno y luego cientos: se largaban al vacío gritando de furia, empujándose para llegar antes al suelo. Una población entera se lanzó por el barranco. Como lemmings desorientados, un hormiguero humano se disparaba hacia el final de la meseta, mientras la radiación de esas antenas se percibía en el aire, como el aliento de la muerte en las espaldas…….
Demasiado real para no serlo, demasiado horror. Esa frontera existe. Los lemmings también. No sé cuanto tiempo queda, pero necesito ayuda discreta para encontrar la forma de que no suceda. Lo de hoy fue un aviso. Hay que estar atento desde ahora…
